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Caracas, 03 Feb.- Antonio José de Sucre Alcalá nació en la ciudad de Cumaná el 3 de febrero de 1795. El pensamiento y la obra del Gran Mariscal Sucre fueron inigualables; su vida fue ejemplar y asombrosa.

Durante los años 1813 y 1814, junto a Mariño y otros patriotas orientales, luchó decididamente. Siendo en 1819 que recibe el grado de General por su valentía, inteligencia y lealtad, por los intereses y defensa a la patria. Participó en las batallas de Riobamba y Pichincha, con lo que culminó la libertad de Ecuador.

Asimismo tuvo un destacado papel en la batalla de Junín, lo que aumentó su fama como valeroso estratega militar.

Fue el jefe del “Ejército Unido Libertador”, que derrotó a los realistas en la Batalla de Ayacucho. Ayacucho fue para Sucre un instante sobresaliente de una carrera político-militar, admirable, dramática y emocionante. Debido al triunfo obtenido, Bolívar le confiere el título de “Gran Mariscal de Ayacucho” y Libertador del Perú, además le obsequió su espada más preciada y le colmó de honores.

Ya para el 20 de enero de 1830, Sucre presidió el último Congreso de la Gran Colombia. Tras relatar ante éste el fracaso de su gestión en la frontera venezolana, salió de Bogotá camino de Quito. Siendo emboscado el 4 de junio en la montaña de Berruecos, a poco más de media legua de camino del punto de donde habían partido. Sale del enmarañado laberinto de corpulentos árboles y espinosas malezas un tiro de fusil. '¡Ay! ¡balazo!...' exclama el general Sucre, y no habían acabado sus labios de pronunciar esta su última palabra, cuando parten tres tiros más de un lado y otro del lóbrego sendero, y el inmaculado Gran Mariscal de Ayacucho, a los treinta y cinco años de edad, cae muerto, sobre el hondo lodazal de aquel oscuro, tenebroso y solitario bosque.

Finalmente podemos decir que Sucre es hasta hoy, el general más joven de 24 años y uno de los dos mariscales que ha nombrado la república. Fue tan extraordinaria la vida de él, que su primera biografía la escribió el mismo Libertador Simón Bolívar.

Asimismo Sucre fue soldado, estadista, diplomático, congresista, primer presidente de la República de Bolivia, extraordinario estratega e ingeniero militar. Fundó periódicos, cortes de justicia y diseñó leyes.

Hoy sus restos son venerados por los ecuatorianos en la Catedral de Quito. Y en el Panteón Nacional de Caracas permanece abierto un monumento (cenotafio) en espera de que algún día pueda contener los restos del héroe cumanés.

“El general Sucre es el padre de Ayacucho: es el redentor de los hijos del sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el Imperio de los Incas. La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco Cápac y contemplando las cadenas del Perú, rotas por su espada”.

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